Tallin y Riga comparten cascos históricos de calles adoquinadas que se recorren bien a pie en una mañana, aunque cada uno conserva un carácter propio: más germánico en Tallin, más ecléctico en Riga.
San Petersburgo suele requerir una jornada completa, o incluso dos, para visitar sus palacios y museos con calma, y conviene revisar con antelación los requisitos de entrada al país; Helsinki, con su arquitectura modernista y art déco, ofrece una escala más breve pero igualmente completa. Un experto de Btravel puede ayudarte a comparar itinerarios bálticos según cuántos días dedican a cada una de estas capitales.